
Concretamente, la senda desde Satué nos sorprendió muchísimo, puesto que es más bonita todavía que la clásica de las ermitas desde Yebra de Basa. Todo lo contrario que la que va desde Javierre, que aunque tiene muchas vistas, es un secarral.








Lo más llamativo del día: "el escándalo florístico", había flores en cada paso que dábamos, ¡y qué floretas tan bonitas!
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