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jueves, 8 de noviembre de 2012

BARRANCO DE LA OLLAZA

No hay como que algo no sea una obligación y te apetezca para hacer toda clase de artimañas para llevarlo adelante aunque las condiciones no sean las adecuadas, quicir: el domingo 4 de noviembre quedamos con José Miguel para hacer el Barranco de la Ollaza puesto que el día no daba ni para hacer montaña ni ferratear, los tres creíamos que tampoco era propicio para barranquear, pero como en casa no nos íbamos a quedar, un barranco era lo que más cuadraba para una lluviosa jornada. Para más inri no teníamos los trastos acuáticos, así que el sábado, aprovechando que teníamos que ir a Escalona de bautizo-boda (esto último todo una sorpresa, por cierto), aunque no nos caía de paso para nada...nos acercamos a Monzón-city a coger todos los cacharros para poder barranquear al día siguiente. Hace falta tener ganas de hacer algo para meterse tanto viaje p'arriba y p'abajo.







Quedamos a las 9 en Biescas lloviendo a to llover y tras el apetecible café nos ponemos en marcha.
Dejamos un coche un km más arriba de Biescas, a la izquierda de la carretera, aquí es donde termina el barranco. Pegados a la carretera nos metemos en el traje anti-respiración y cogemos hierros y cuerdas y nos montamos de esta guisa en el otro coche y bajamos hasta el cruce de Aso, Yosa y Betés y subimos  unos 3 kms y medio hasta coger una pista que sale a la derecha de una curva de herradura. Aquí habría que dejar el coche porque hay una valla y seguir andando 20 minutos hasta la cabecera, pero como nosotros vamos enchufaos por José Miguel que tiene la llave, aparcamos en la mismita cabecera, tras pasar un puente que cruza el barranco. 
El descenso tiene 5 rápeles, el último y más largo de 40 metros. La roca flysch, la vegetación multicolor por el otoño y el considerable caudal obtienen como resultado un barranco muy completo y estético que no entendemos cómo no tiene un poco más de nombre (suponemos que será por el tema de la combinación de vehículos...)
Nos ha llevado 45 minutos bajarlo, y en este tiempo al agua le ha dado tiempo de cambiarse color porque no ha parado de llover. Le cabe mucha más agua pero la verdad es que baja bien bonico para como suele ir normalmente.

último rápel, cargadito de niebla















Termina la jornada de nuevo en el bar bebiendo y rebebiendo cerveza, charrando de monte y contentos de habernos juntado tres chalaos a los que ni la persistente lluvia los ha dejado en casa.

Por cierto, las fotos son penosas, pero con semejante día es lo único que pudimos sacar :(

1 comentario:

Santiago Solá dijo...

¿Cómo que fotos penosas???? Por cierto, muy bueno lo del traje anti-respiración, ja ja ja!! No sé quien me mandó trabajar el fin de semana, brrrrr!!! ¡Cómo disfrutáis!