Domingo, 28 de julio de 2015.
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| Con Daniela |
El nuevo estado en el que me encuentro nos está haciendo hacer cosas bien distintas de las que habitualmente haciamos. Una de esas experiencias inolvidables la vivimos este domingo cuando, nuestros amigos Pol y Luisa nos ofrecieron ir como voluntarios a una transhumancia de yegüas desde el Dolmen de Santa Elena hasta la Sierra de la Partacua.
Como todo nos va bien tardamos cero coma en contestarles afirmativamente.
La transhumancia, de unas 210 reses, se hace en tres jornadas: desde la Pardina Ordelés a Ulle, de Ulle al Dolmen de Santa Elena y del Dolmen a los prados de la Sierra de la Partacua. Ésta última es en la que participamos nosotros.
La quedada es a las ocho de la mañana en el aparcamiento de Santa Elena, puesto en unas praderas más abajo se encuentra el rebaño de yegüas que vamos a acompañar.
Habillados con chalecos reflectantes y con Daniela en cabeza (la yegüa mansa a la que sigue el resto), nos disponemos a cruzar la carretera e ir con el rebaño durante unos cinco kilómetros subiendo por el carril izquierdo de la carretera hasta la pista que encara hacia el barranco Gorgol.
En este tramo los "pastores" se distancian unos 20 o 30 metros para ejercer de barrera a las yegüas al carril derecho, carril por donde circularán los vehículos en ambos sentidos dirigidos por la guardia civil y a paso de vaca para tener precaucación de no atropellar a nadie y así de paso sacar sus cámaras, videocámaras, todo tipo de móviles chachipirulis y gopros para inmortalizar el llamativo evento que, seguramente, la mayor parte del personal no ha visto en la vida.
Terminado el tramo de carretera llegamos a la pista, donde les espera un almuerzo como dios manda acompañado de todo tipo de refrescos y cervezas frescas que se agradecen lo suyo.
El siguiente tramo es bastante estrecho y empinado, así que los patores que vamos en coche, para evitar este tramo, rodeamos unos kilómetros por la pista que va hasta el ibón de Tramacastilla, sin llegar al mismo y en un cruce de pistas, espero a que llegue el rebaño para evitar que las yegüas se vayan por la pista incorrecta. Al rato de espera aparece JC con Daniela (la yegüa mansa, que no se ha olvidado tan pronto de mí el mozo...) como si le hubieran echado cinco pozales de agua encima. Como los pastores han terminado deshidratados con semejante subida, de nuevo un habituallamiento les colma las penas. Hay que ver lo bien apañao que está esto!

A partir de ahora seguimos pista continuamente, pero al estar ya con tanto prado alrededor, la labor de los "jinetes pastor" es crucial, puesto que las yegüas se desmadran de vez en cuando yéndose hacia ellos, separándose así de la manada. Aquí no hay sombras, no hay árboles, los que conocemos este sitio ya sabemos que vamos a pasar un caloret de espanto...A partir de aquí voy con Macu (maja mujer!) en su coche cerrando así el rebaño. Los "coches pastor" también hacen su labor aquí, no os penséis que no me voy a ganar la chulla...
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| Ibón de las Paúles o Tramacastilla |
Terminamos, tras dejar al rebaño a pies del embalse de Escarra, comiendo todos juntos en una cabaña de pastores donde Alfredo, dueño de la ganadería, nos invita y prepara una comida que quita el sentío a base de butifarra, secallona de jabalí, quesos, chorizos, ensalada, la mejor menestra de verduras que he probado en mi vida, carne empanada, ciervo y sarrio al ajillo. Vamos, que hoy, con lo poco que he andado y lo mucho que he comido, he cebao bien al crío.
Y así terminamos una jornada diferente que me apetecía compartir con l@s que se molestan en leer nuestras andanzas por ser algo tan dispar.
Que vaya bueno!